Una empresa cafetera de Pennsylvania con dos sedes ha anunciado su venta inminente después de que uno de sus copropietarios fuera detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El incidente es el último de una serie de acciones de control migratorio durante los últimos dos años que han provocado directamente la interrupción, venta o cierre permanente de negocios de café independientes en todo Estados Unidos.
El patrón de interrupción se extiende a múltiples estados. En Georgia, un café familiar anunció planes de cierre y reubicación en Mexico después de que la madre del propietario fuera puesta bajo custodia del ICE tras una parada de tráfico. Del mismo modo, una cafetería en Florida cerró temporalmente y fue vendida posteriormente tras la detención de su copropietario. En California, los planes de expansión de un tostador se detuvieron cuando su fundador fue detenido durante más de una semana, lo que interrumpió sus esfuerzos para financiar el nuevo local.
El impacto de estas acciones de control no se limita a los dueños de negocios. Informes de Minnesota y Oregon detallaron cierres de cafeterías, así como desafíos operativos tras la detención de empleados clave, incluyendo cocineros y otro personal. El problema también ha afectado la producción de café dentro de EE. UU., ya que los agricultores en Hawaii reportaron una escasez de mano de obra significativa durante la cosecha de 2025 después de que agentes federales arrestaran a numerosos trabajadores agrícolas, lo que generó temor dentro de la fuerza laboral local e interrumpió los calendarios de recolección.