El término 'café fuerte' conlleva una serie de significados complejos y a veces contradictorios para los consumidores, a menudo ligados al contexto cultural en lugar de a las métricas técnicas de preparación, según una nueva investigación de un equipo en Brazil. Publicado en el Journal of Sensory Studies, el estudio cualitativo exploró las percepciones estratificadas del “café forte” entre los bebedores de café brasileños, un tema con implicaciones significativas sobre cómo los tostadores e importadores comunican los atributos del producto.
Los investigadores realizaron entrevistas en profundidad con 35 consumidores en las ciudades de Campinas y Recife, complementando las discusiones con una cata guiada de tres cafés de filtro distintos: un especialidad 100% arabica, un gourmet 100% arabica, además de una mezcla tradicional de arabica-robusta. El estudio encontró que el amargor, el color oscuro, el aroma a tostado y el cuerpo fueron los atributos sensoriales vinculados con mayor frecuencia a la percepción de intensidad. Algunos participantes también asociaron el término con los efectos funcionales de la cafeína, describiéndolo como un estimulante para el estado de alerta.
Sin embargo, el estudio reveló una profunda ambivalencia hacia el concepto. Mientras que casi un tercio de los participantes expresó su preferencia por el café fuerte, citando sus cualidades estimulantes, un grupo ligeramente mayor lo rechazó, asociando el término con la aspereza, un sabor a quemado o granos de menor calidad. Cabe destacar que el café de especialidad fue percibido a menudo como “débil” pero más agradable y aromático, mientras que la mezcla tradicional fue calificada como fuerte pero amarga. Estos hallazgos resaltan una desconexión entre la definición técnica de intensidad de la industria de especialidad (por ejemplo, sólidos disueltos totales) y el lenguaje más emocional y simbólico utilizado por los consumidores, el cual puede influir en las decisiones de compra así como en la evaluación del producto.