Un nuevo informe del grupo de defensa Coffee Watch detalla los significativos costes ambientales y sociales asociados con el ascenso de Vietnam como potencia cafetalera mundial. El análisis, titulado "Robusta’s Reckoning", sostiene que el modelo de producción del país, centrado en el volumen, ha provocado una deforestación generalizada, el agotamiento del agua y la vulnerabilidad de los pequeños productores en sus principales regiones de cultivo.
Según el informe, la expansión del café en Vietnam, concentrada en las Tierras Altas Centrales, está vinculada a la tala de más de 207,000 hectáreas de bosque tropical desde 1990. Los sistemas de cultivo a pleno sol resultantes han creado una intensa presión sobre los recursos naturales. El informe cita que entre el 57% y el 95% del agua de riego proviene de aguas subterráneas, lo que ha obligado a profundizar algunos pozos de 15 a 45 metros. Esto, combinado con el uso intensivo de productos químicos, está aumentando la fragilidad ecológica de la región.
El análisis también destaca la precaria posición de las aproximadamente 640,000 familias de pequeños productores que generan alrededor del 95% del café del país. Problemas como la pobreza rural, la inseguridad en los títulos de propiedad de la tierra y el deficiente mantenimiento de registros podrían plantear desafíos significativos para el cumplimiento de nuevas regulaciones como el Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR). El informe advierte que esto podría dar lugar a un mercado de dos niveles, excluyendo potencialmente a los agricultores más pequeños y con menos recursos de la cadena de suministro europea.